Posteado por: pcmf | Septiembre 3, 2009

El asilo del vagabundo.

Hay en todos los paises y sus literaturas algunos escritores que suelen ser blanco fácil de críticas feroces o loas desmesuradas. También críticos “ecuánimes” que tratan con el peso de su autoridad forjada en discutibles tabernaculos universitarios poner puntos sobre las ies en cuanto a como leer y valorar a tal o cual escritor.

Este es el caso de uno de los escritores españoles,que cuando las polémicas literarias tenían algún interés, más sufrió en sus libros y personas esa encarnizada lucha del bién y del mal. Hablamos de Pio Baroja. Sin buscar elucubraciones estéticas ni esotéricas ni plantear un recorrido biográfico por quién el siglo XX pasó, dejando profunda huella en sus años más convulsos. No podemos reisitirnos a poner a Baroja como simbolo ejemplificante de ese purgatorio literario,al que todo escritor una vez muerto debe visitar, para salir o aceptado por las inteligencias dominantes u olvidado en los rincones oscuros de las pocas librerias de viejo que aún quedan.

Don Pío ha superado la prueba del lavado de imagen y cara, siendo valorado hasta en los própios defectos que rechazaba. Ese abuelete con boina,irascible y misógino, anarquista por autodefinición y conservador por supervivencia, que marchó a pie hacia el exilio el día siguiente del comienzo de la Guerra Civil,es ya uno más de los indiferentes de la cultura española. Un “clásico” desposeido de sus elementos perniciosos.

Pero el impio Don Pio no siempre fue visto así. Desde el comienzo de su carrrera literaria Baroja fue objeto de más burlas que loas. Hasta que Ortega y Gasset lo acogió bajo su capa de sabiduría y le dedicó un vigoroso y sutil ensayo,donde con fina percepción crítica señala aciertos y coloca “errores”. Pero si vemos lo positivo y soslayamos lo negativo, acerrtamos a ver al lector Ortega y no al intelectual Gasset.

Baroja es entendido como un escritor de acción y de memoria. Sus personajes circulan en una doble condición. Son desterrados,sin raíces própias.Inadaptados prácticos pero triunfadores emocionales. Aunque son variadas las formas de esta victoria. Ortega ve en la obra de Baroja el enfrentamiento entre la busqueda de nuevas ideas y valores en la sociedad contemporánea y el dogmatismo director de la tradición. La disputa se salda casi siempre con la victoria del dogmatismo y la lucha por la lucha es el único camino del heterodoxo.

Junto a esta visión intelectualizada de Baroja, va a surgir durante nuestra última época “predemocrática” o “democrática orgánica” unas ideas sobre el mundo barojiano ´donde el uso de las visceras sustituirá al de la razón. Por un lado estarán los que desprecien su impiedad y anticlericalismo. Por otro los que minusvaloren su calidad estética en defensa de la buena literatura.

Estas dos apreciaciones aunque superadas en teoría subyacen en muchas percepciones actuales sobre la obra barojiana. Aunque disfrazadas bajo los ropajes que la categoría de “clásico” de nuestra literatura posee Baroja.

Solo nos queda después de esta disertación ver como percibía su própia obra y así mismo Pío Baroja. Y ahí el maestro coloca en su sítio a críticos, discípulos, enemigos y “escribas”.  Le pidieron una vez una dedicatoria en un libro de firmas y escribió ” Soy un hombre humilde y errante”.

Posteado por: pcmf | Agosto 31, 2009

La suceptibilidad de Robert Walpole.

El nulo sentido del humor de un ministro poderoso conjugado con una paciencia muy limitada, son el inicio de la carrera novelistica de quien quizás fue el mejor heredero de cierto estilo zumbón y cómico cervantino. La historia comienza hace unos cuantos siglos.

Corría el año de 1708 cuando un joven noble llamado Robert Walpole emprendía su prometedora carrera política siendo nombrado secretario de guerra. De esta manera entraba dentro del círculo de poder que encabezaba el Duque de Marlborough encargado de defender las posturas inglesas en la Guerra de Sucesión española.

Doce meses antes veía por primera vez la luz del mundo en el condado de Somerset el hijo mayor del coronel Edmund Fielding,de nombre Henry. Poseía la familia ascendentes aristocráticos pero la fortuna del coronel era reducida. Varios factores influía en la menguada bolsa de los Fielding. Para empezar el matrimonio de nuestro militar fue posterior al rapto de la novia Sarah Gould, madre de Henry, por lo cual la dote brilló por su ausencia en los esponsales del matrimonio. Años más tarde,1720, para ser más exactos Edmund Fielding vió como se volatilizaban el resto de sus ahorros en el caso de la “ Burbuja de los mares del sur” uno de los primeros desastres financieros de la historia.

Desastre que por otro lado permitiría a Robert Walpole convertirse en uno de los políticos más influyentes del Reino Unido por saber rentabilizar el escandalo económico.  Siendo nombrado en 1721 Lord Secretario del tesoro, en la práctica Primer Ministro. Comenzado de esta forma a forjar el inmenso poder del que gozó durante decadas.

Entre tanto el joven Henry sufre las consecuencias tanto pecuniarias, su padre se vió obligado a vender partes de su herencia, como personales, la muerte de su madre le dejó en medio de una batalla entre su abuela materna y su padre, de la cual para incomodidad del futuro escritor su abuela salió victoriosa. Comienza Henry sus estudios en Eton donde desarrollará un caracter que nada tiene de circunspecto ni engolado. Rebelde y algo contestatario marchará por Inglaterra dedicandose a la escritura mientras desempeña los más variados oficios. Lo más positivo de su permanencia en Eton será la amistad que inicie con Wiliam Pitt y George Lyttelton, a quién dedicara “Tom Jones.

Henry se decanta en sus inicios por el teatro donde comienza a cosechar tempranamente éxitos por su estilo satírico,ácido y muy crítico con las formas y costumbres de la sociedad de su época. estamos en la época de las Luces. Ilustrar al pueblo es el objetivo de escritores y filósofos,pero el dramaturgo Fielding huye de la pomposidad y la densidad de la teoría con un lenguaje cercano al público. De este modo cosdecha grandes éxitos y su popularidad junto a la de otros autores empieza a crecer.

Esto hace que quién se ha convertido en el hombre más poderoso de Gran Bretaña Robert Walpole se fije en él. Pués Fielding hace a Walpole el principal protagonista de sus dardos envenenados y el poderoso ministro se cansa de las irreverencias del escritor. Por ello en 1737 publica la “ Theatrical Licensing Act“,con la que se instaura la censura teatral en Gran Bretaña. Con ella Walpole consigue evitar los ataques a su persona pero a la vez practicamente acaba con los éxitos de estos autores. Pués la gente desconfía de las obras que superan la censura.

Walpole creía que bastante tenía con aguantar los éxitos que el pintor Wiliam Hogarth cosechaba con sus grabados satíricos y morales, como para ver en las tablas de un teatro poner en tela de juicio su dirección política y su vida privada. Pero la voluntad del poderoso a veces no es escuchada por la providencia  y el cerrarle a Fielding las puertas del teatro, abrió por otro el de la novela, con el cual alcanzó el éxito, manteniendo su estilo irónico. Así es como un político suceptible ayudó sin quererlo a la carrera de un gran escritor.

Hojear “Tom Jones”. PINCHE AQUÍ.

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