
No obstante lo irreparable ha de ser desastre y vacío,
ruina y desierto.
Sobre la espalda cargo el horizonte,
y una amplia corriente enardecida.
En mediocre espera,
un bosque de rayos increpa a la tierra.
Y en sus cálidas cepas letales, espesas de aliento,
mi alma aloja, nebulosa mentira.
Sólo la esperanza me rinde. Conquisto
sin vacilar, precipicio perpetuo
con auxilio de labios y desidia de abrazos.
Adquieren mis huellas lo que requieren mis gritos,
y persigo, siempre el mar,
alrededor de sueños tenebrosos.
R. L ” Alborada y desencanto”
Acuerdos y desacuerdos