Posteado por: pcmf | Julio 28, 2009

Yours for the revolutions.

Así concluía muchas de sus cartas el protagonista de este artículo. Hablamos de Jack London. Revolucionario de sí mismo, es quizás el calificativo que más le cuadre a este escritor reflejo de esos hombres de acción tan comunes en la literatura escrita en la frontera del siglo XIX y XX.

Nacido en San Francisco en 1876,  London presenta una biografía apasionada llena de aventuras, fracasos,éxitos… Vitalidad y muerte reflejan quizás reverso y anverso de una personalidad genial para unos y literariamente poco atractiva para otros. Desde muy joven la vida de London estará marcada por la pobreza y un origen incierto pués nunca supo quien fue  su padre.

El pequeño London mostrará desde muy temprana edad un interés por la lectura y la literatura que le servía de evasión ante la dificil situación económica en la cual se manejaba su familia. Pronto deberá ganarse la vida en diferentes trabajos que le acercan a las duras condiciones de vida del proletariado estadounidense de fines de siglo. De esta forma empieza a fraguarse en el futuro escritor una concienciación social autodidacta que le llevará a unirse a las masas de trabajadores que Jacob Coxey dirige hacia Washington a fines del siglo XIX. El fracaso de la misma dejará en London un sentimiento ambivalente sobre la lucha obrera y los principios del socialismo.

Esa busqueda de la verdad y lo autentico que también reflejó en su autobiografía novelada Martín Eden, le llevará a los confines de Alaska en busca de fortuna. Pero es la época en la que la gran frontera americana ha sido conquistada. Los hombres ya no pueden hacer fortuna gracias a su único esfuerzo. No existen los parajes desolados que conquistar y London vuelve del frío Ártico con dos convicciones. Una la de ser escritor. Otra la de expresar todo el horror y belleza que ha experimentado con el silencio blanco.

Si volvemos a su novela Martín Eden observaremos en ella cada uno de los pasos que llevan a London a convertirse en un escritor de gran éxito. Sus aciertos y fracasos rodeado de gente que no cree en su talento por desordenado y quizás excesivamente sincero. Sin embargo London triunfa sobre el escepticismo de quienes le rodean y alcanza la gloria literaria de ser muy leido y seguido.

Pero el talentoso escritor observa dificultades en la lejanía. Algunos le acusan de plagio en  sus novelas  más notables como  “La llamada de lo salvaje”  o “El talón de hierro”. London se defiende hablando de su forma de trabajar que le lleva a utilizar todo lo que sirva a sus historias.  Y su fama no se ve afectada por estas polémicas.

Asistimos a los momentos finales de la vida del escritor donde no abandona el espíritu aventurero que le caracteriza sino que lo lleva a unos extremos dificiles de sobrellevar para su salud. Una especie de huida hacia adelante donde el alcohol y las drogas desempeñan un papel predominante en este viajero incansable.

Desarrolla una moral donde las lecturas de Spencer y Nietzsche, influyen en su idea de la superioridad del más fuerte en una naturaleza que marca sus própias reglas. Todo ello junto con las variadas veces que escribió sobre el suicidio, hizo pensar a muchos que fue consecuente en su ideario y se suicidó en 1916.  Pero biógrafos solventes consideran aventurada esta posibilidad, por confundir vida y obra del escritor de manera burda. Lo cierto es que la carrera literaria de London atraviesa de manera clara su vida mostrando relaciones entre ambas que invitan a considerar a London una especie de héroe romántico y valiente que trató de vivir como sus personajes.

RELATOS DE LONDON. ( PINCHE AQUÍ)

Posteado por: pcmf | Julio 19, 2009

Atrapado en “el jardín de las delicias”.

 

 

 

 

 

 

 

Existen variadas maneras de acercarse a las novelas de Michael Connelly. Se pueden entender como simples representaciones del género policial, mero entretenimiento veraniego o tratar de bucear más allá de las apariencias.

Las dos primeras opciones son solo consecuencias del prejuicio de quién no ha leido ni una linea de Connelly. La lectura de cualquiera de sus novelas no muestra un universo que va más allá de la linea argumental poli con problemas metafísicos captura a malvados delincuentes mientras es incapaz de gobernar su vida. Conforme se suceden las historias y los casos  los lectores son conscientes de que el proyecto del novelista posee una entidad que trasciende los márgenes de la novela de género.

Por tanto a la hora de leer algunos de los casos que el protagonista Harry Bosch investiga son variadas las claves a tener en cuenta para comprender tanto la personalidad del mismo como el espacio en que se desarrollan sus aventuras: La ciudad de Los Ángeles.

En este sentido la obra pictoria de Hyeronimus Bosco y su “Jardín de las Delicias” son un primer referente imprescindible para conocer las intenciones del autor. Su personaje se llama igual que el pintor y posee una percepción de su ciudad y los delitos que se cometenen ella  que se asemeja a las inquietudes que el Bosco describe en su famoso tríptico. Un mundo desolado controlado por la ambición y el pecado donde el hombre refleja su angustia vital. El acierto de Connelly será el ver que esta concepción de castigo y perdón es muy estrecha para los modos de pensar del individuo contempráneo por lo que su personaje evoluciona en sus ideas a lo largo de las tramas.

La segunda imagen a tratar de visualizar nos lleva a los cuadros de Edward Hopper, en especial su” Nightwhaks” ( aves nocturnas).  Donde se reflejan personajes abandonados y enquistados en una ciudad que no permite escapar a la soledad. Los personajes son conscientes de su sitaución pero a la vez se ven incapaces de escapar de ella. Es la ruptura del sueño americano,su fracasado intento de mostrar lo fácil que es alcanzar la felicidad.

Estas dos representaciones pictóricas se entrecruzan en la biografía del protagonista junto con su pasado de veterano de la guerra de Vietnam. Una guerra que ha pasado sin conocer al enemigo,pués su trabajo se centraba en la penumbra de los túneles del vietcong luchando en muchas ocasiones más con la oscuridad de su miedo que frente a hombres reales. Ese pasado angustioso y sin sentido marca gran parte de la juventud de Bosch. Por ello la banda sonora de su existencia abandona los ritmos desenfrenados del rock y busca su acomodo en los pausados lamentos del Jazz. Donde el saxofón de Art Pepper y su azarosa vida encuentran reflejo en Bosch.

En esta construcción compleja de la personalidad del protagoista no podemos olvidar las referencias literarias. Por un lado el deseo de Connelly de emular a Chandler. Es decir tratar de encajar las tramas a través de un personaje que despliega su inteligencia y participa al lector de su peregrinaje. A la vez que es testigo desapasionado de las miserias y verdades que rodean al género humano de la ciudad de los Ángeles. Por otro su sincero homenaje a otro de los maestros del genero negro. James Ellroy haciendo coincidir algunos aspectos biográficos del escritor con los de su personaje.

Para concluir observaremos que las diferentes novelas de la saga Bosch se enriquecen con una variedad de personajes que más allá de relacionarse con Bosch son en muchos momentos protagonistas de la acción,dando descanso al personaje principal. De este modo Connelly convierte su obra en una ” Comedia Humana” al estilo de Balzac. Así podemos afirmar que las intenciones del autor trascienden la marca de novela de género para mostrar un amplio catalogo de la condición humana.

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