Posteado por: pcmf | septiembre 17, 2008

Tiziano y Carlos V. La batalla de Mülhberbg.

 

 

 

 

CARLOS V EN LA

 BATALLA DE MÜLHBERG.

Öleo sobre lienzo, 332-279 cm.

 

 

 

 

  En el año 1529 Carlos V marchó a Italia para ser coronado emperador por el Papa Clemente VII. Los principes italianos conscientes de que su supervivencia dependía del humor del monarca más poderoso de Europa, lo agasajaron esplendidamente.

Federico de Gonzaga, marqués de Mantua, eligió como método para contentar al emperador la pintura. Para ello llamó al pintor Tiziano para que hiciera un retrato de Carlos. El resultado de este encuentro no fue satisfactorio para el pintor, ya que solo cobró un ducado por parte de Carlos y fue Gonzaga el que corrió con los gastos pagando 130 ducados más.

Parecía que esta relación no sería duradera pero una segunda visíta del Emperador a Bolonia en 1533, cambió la percepción de Tiziano y lo ligó de manera permanente a los designios de la casa de Austria. Fruto de este nuevo encuentro es el retrato de Carlos V con un perro” (1533). Por este trabajo cobró Tiziano 500 ducados si bien la obra es una copia de otra anterior firmada por el pintor Jacob Seisenegger.

La curiosidad a destacar en este cuadro es que en Italia no se estilaban los retratos de cuerpo entero y gracias a este primer intento de nuestro hombre se incorporó a la tipología de los pintores italianos.

A partir de este momento Carlos obsequia a Tiziano con el título de “caballero de la espuela de oro” y conde palatino y le otorga la exclusividad de realizar siempre su retrato.

Fruto de esta exclusividad es el retrato que nos ocupa. La conmemoración de la batalla de Mülhberg.

Fue un encargo de María de Hungria a Tiziano hecho en 1548, quien junto con Felipe II fueron los otros dos grandes mecenas que tuvo el pintor italiano.

El cuadro conmemora la victoria de Carlos en 1547 sobre los protestantes de la liga Esmalkalda. Tiziano trató en el cuadro de lograr una representación verosimil del emperador alejada de interpretaciones alegoricas aunque estas son inevitables.

Carlos aparece a lomos de un caballo español castaño oscuro. Su condición de monarca católico viene subrayada por el hecho de llevar una imagen de la virgen sobre la armadura. Además el distintivo rojo que lleva el emperador es el mismo que solían usar los católicos en las guerras de religión.

La idea es mostrar la figura de Carlos V como la encarnación del caballero cristiano a la vez que relaciona su lucha e ideales con los de  grandes hombres de la antigüedad Como César o Marco Aurelio. las comparaciones con la estatua ecuestre de este último son evidentes.

Tiziano en todo momento juega con esta doble dicotomía entre lo católico y la herencia del Imperio romano para enlazar ambas épocas.

El cuadro fue heredado por Felipe II a la muerte de María de Hungría y se convirtió en la imagen de la casa de Austria por excelencia. Actualmente puede contemplarse en el Museo del Prado.


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