Posteado por: pcmf | octubre 22, 2008

¿ Por qué Clío no sedujo a Baroja ?

En 1912 Baroja ofrece a la imprenta la primera novela de la serie que dedicará a su antepasado Eugenio de Avinareta “El aprendiz de conspirador”.A lo largo de más de veinte años Don Pío mostrará las aventuras y desventuras de este personaje.

Ese mismo año de 1912 Benito Perez Galdós publicará la que será la última novela de su serie “Los Episodios Nacionales”  titulada ” Canovas”. Es curioso que al ciclo de novelas que influyen nuestra forma de entender el siglo XIX, la galdosiana, le siguiera un intento parejo pero a la vez radicalmente diferente como son las andanzas del Avinareta barojiano.

Ambos cíclos se enmarcan dentro del tumultuoso siglo XIX hispánico, pero tanto sus objetivos como sus fines estéticos son muy diferentes. Porque así Baroja lo quiso desde un principio. Marcar diferencias con el autor más influyente de la literatura del momento, un Galdós al que siempre fue incomodo alabar por parte de los jovenes escritores de la erróneamente llamada Generación del 98.

Se ha considerado siempre que Galdós ponía sus personajes al servicio del hecho histórico que pretendía narrar,subyugando la autonomía de los personajes. Por contra Baroja que se negaba a ser considerado historiador,decía que escribía solo novelas donde la fábula se imponía a la verdad.

Azorín que contenía mayor talento para la crítica que para la fabulación fue de los primeros en lanzar esta idea y Baroja se acogió a ella. De esta manera se acercaban a la formulación unamuniana de Intrahistoria, que comenzaba en esta época a hacer fortuna. Esta teoría se basaba en la idea de que se contenía más verdad en los hechos cotidianos, que podían sufrir el baño de la imaginación,que la sucesión de batallas o grandiosos hechos históricos.

Lo que realmente rechazaba contundentemente Baroja era la forma romántica de entender la História y sus relaciones con la literatura. Pués admirador de Rojo y Negro, posee un mayor sentido de la documentación que Stendhal. Cuando le hace falta no desdeña el uso de fuentes históricas. Es más se jacta en varias ocasiones de errores de bulto galdosianos en sus narraciones. Su biblioteca en ningún momento hace ascos a las monografías, biografías, periódicos, folletines…etc. Lo cual le sirve normalmente para encuadrar en un contexto lo más verosimil posible sus creaciones.

Pero no solo se queda ahí. Don Pío cultiva el género de las biografías. Una sobre Avinareta y otra sobre Juan Van Halen “El oficial Aventurero” . Muestran que más que contrario a los relatos históricos, Baroja rechaza el academicismo vacío de vida y lleno de datos. Si leemos su “El oficial Aventurero”,sacamos en claro que nos encontramos ante una manera diferente de biografiar, pero nadie debe apostar a que a la obra le falte documentación. Pués Baroja muestra un dominio de las fuentes al alcance de pocos.

En definitiva Clío no sedujo a nuestro hombre porque las armas habiuales no casaban con este huraño acusado de misógino, pero si sufrió alguna caricia que no podía dejarlo indiferente.


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