Posteado por: pcmf | diciembre 8, 2008

La huella del samurai.

“El teniente Shinji Takeyama, del batallón de transportes, profundamente perturbado al saber que sus colegas más cercanos estaban en connivencia con los amotinados, e indignado ante la inminente perspectiva del ataque de las tropas imperiales contra tropas imperiales, tomó su espada de oficial y ceremoniosamente se vació las entrañas en la habitación de ocho tatami de su residencia.”

De este modo comienza Patriotismo obra de Yukio Mishima en la que relata como un oficial del ejército y su mujer realizan un suicidio ritual incapaces de aceptar la nueva situación política que vive Japón. Este año se cumplen 38 desde que el autor cometió el mismo acto ritual ante el espanto del mundo y la incomprensión de casi todos.

Mishima había nacido bajo el nombre de Kimitake Hiraoka en Tokio el 14 de Enero de 1925, en una etapa donde comenzaban a desarrollarse en Japón un profundo sentimiento nacionalista heredero de las contradicciones que la occidentalización había traido al seno de la sociedad japonesa.

Hijo de familia de origenes humildes pero entroncada por su rama materna con samurais, vivió una infancia muy influenciada por la figura primero de su abuela y posteriormente de su madre. Las cuales entraban en conflicto con la figura paterna un burócrata violento e irascible.

Pronto el joven Hiroaka destacó por sus dotes literarias mientras estudiaba en el colegio de nobles de Tokio. Mostrando una capacidad para la literatura y el arte combinada con un gusto por la estética del honor y la muerte representadas por las antiguas tradciones japonesas.

Cuando termine la Segunda Guerra Mundial,ya convertido en Mishima, emprenderá nuestro autor la escritura de su primer éxito literario “Confesiones de una máscara” obra con un marcado caracter autobiográfico donde algunos observan las constantes de su pensamiento, y que logra un profundo éxito en un Japón asediado por las dudas tras la derrota militar.

Desde entonces Mishima consigue una gran popularidad que le lleva a viajar por todo el mundo siendo emblema de los narradores japoneses. Si bien a la hora de obtener el Nobel vió como este iba a parar a manos de Yasunari Kawabata en 1968.

Ya en esa época Mishima conjugaba una enorme disciplina literaria con un excesivo culto al cuerpo y la actividad física, claves para entender la posterior evolución política y artística del autor. Donde se observa como gran parte de su obra de ficción se interna en el camino que busca recuperar el pasado identitario japonés en la figura del emperador. Novelas como “Caballos desbocados” con su narración sobre “La Liga del Viento Divino” o el texto con el que empezamos este artículo son ejemplos sintomáticos de esta tesis. La cual Mishima cumplió como su personaje de “Patriotismo” cuando decide darse muerte en 1970 por su fracaso político y militar en lo que fue conocido como el incidente Mishima.

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