Posteado por: pcmf | junio 6, 2009

¡Apagad ese maldito cigarrillo!

Hector Hugh Munro reunía en su persona todos los pecados que lo hacían fasciante y a la vez odioso a la estricta sociedad victoriana. Nacido en Birmania e hijo de un inspector de la policía colonial británica, su vida parecía encaminada a convertirse en gran defensor de las glorias del imperio al estilo Kipling.

Pero a los dos años de edad un suceso trágico cambiaría su destino. Su madre murió corneada por una vaca y Munro se trasladó a Inglaterra para ser educado por dos tías bastante intransigentes.

Este hecho influirá de manera notable en la personalidad del escritor. Por un lado odiará siempre la las tías solteronas y sentirá por los animales una gran ternura. Su infancia no fue nada feliz pues ambas tías enzarzadas en cerriles disputas familiares inundaron la vida del futuro escritor de prohibiciones y castigos.

No debemos ser los lectores egoistas quienes censuremos esta educación pués gracias a ella podemos disfrutar de uno de los escritores más ácidos e irreverentes de los últimos cien años.

En 1893  H.H. Munro se enrola en la policía colonial británica para seguir los pasos de su padre pero afortunadamente las fiebres le obligan a regresar a Inglaterra poniendo fin a ese convencionalismo de emular a papá.

Desde ese momento comienza la carrera literaria de Munro dentro del periodismo realizando tanto sátiras políticas como desempeñando corresponsalías en Rusia o los Blacanes.

 Adopta el sobrenombre de Saki y comienza a escribir  una serie de relatos cortos donde deja al desnudo las complejas represiones e inseguridades de la sociedad de su época. En los cuentos de Saki pululan seres autoritarios y mezquinos  que suelen ser ridiculizados por adolescentes o niños que se salen de la norma establecida.El contador de historias” o la ventana abierta” son ejemplos de lo que decimos.

La lectura de sus historias y un breve repaso a su biografía nos muestran la dualidad de dos hombres. El irreverente, satírico y provocador Saki y el patriota, honesto defensor de los valores británicos H.H. Munro que alcanza el grado de sargento en los Royal Fusilers durante la I Guerra Mundial. El dialogo de los personajes concluye en la batalla del Somme donde Munro grita en la trinchera antes de ser atravesado por una bala alemana con muy poco sentido del humor,esta frase que sin duda firmaría Saki en algún cuento ” ¡ apagad ese maldito cigarrillo! “. Final de una vida donde lo trágico se transforma en leyenda irónica con el paso de los años.


Responses

  1. Buenas querido compañero:
    No conocia a este autor (perdona mi incultura) aunque parece interesante. Me tendras que pasar alguna de sus obritas si dispones de ellas.
    Un abrazo.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: