Posteado por: pcmf | julio 5, 2011

Horizontes de expectativas.

“¿ Como pueden ser pasado y futuro ,cuando el pasado ya no es y el futuro no es todavía?  ”          San Agustín.

Supongo que casi todo el mundo se ha hecho alguna vez esta pregunta.  Pasado, presente y futuro suelen condicionar nuestra forma de ser y pensar. Dialogamos con lo que fuimos y mostramos lo que queremos ser, viajando desde lo inmutable en el pasado a lo moldeable en el porvenir.

La humanidad aspira a saber que es lo que le espera en el futuro y desea modificar el pasado para hacerlo coincidir con sus sentimientos. Pero este recorrido paradójicamente se encuentra inmerso en un devenir temporal y es lo que voy a tratar de relatar a continuación.

Algunos autores marcan la preocupación del hombre por el futuro en dos momentos clave. El primero surge a comienzos de la Edad Moderna, con el Renacimiento, la imprenta y la Reforma. El segundo vendría acompañado de la Revolución Francesa y la Revolución Industrial, donde la idea de futuro se universaliza.

Otros estudiosos ( Koselleck-Hölscher) niegan que el hombre tuviera sentido del futuro hasta el siglo XVIII. Para estos la idea de modificar el porvenir no surgiría hasta esta período. Señalan que en literatura la idea de novelas que tratan del futuro no surgiría hasta este momento junto con la preocupación de los estados por organizarse para prevenir los cambios. De esta forma la idea de la historia como maestra de la vida y la importancia por lo ocurrido dejaría de ser significativo. Indagando principalmente la forma de manejar los cambios como eje central de la política, la economía, etc.

Esta teoría ha sido criticada por obviar las persistencias del interés por el pasado en el siglo XIX  y negar la preocupación por el futuro en épocas anteriores al Renacimiento. Lo que si se puede afirmar es que es a partir de la llegada de la Ilustración cuando esta idea sobre el futuro cobra nueva dimensión.

Autores como Samuel Madden y su “ Memorias del siglo XX” escrita en 1733 o “L’An 2440, rêve s’il en fut jamais” de Louis Sébastien Mercier pueden ser ejemplos significativos del comienzo de esta corriente literaria.

A continuación escritores como Dickens con su “Cuento de navidad” Twain con ” Un yanqui en la corte del rey Arturo” o el clásico de H.G Wells ” La maquina del tiempo” incidirían en este camino.

Pero con los avances científicos en el siglo XX  la idea de futuro, viajes en el tiempo y modificación del pasado ha cobrado nuevo impulso relacionando las connotaciones éticas y filosóficas sobre estos cambios con las realidades experimentales.

Lo cierto es que los viajes en el tiempo se han convertido en sí mismos un subgénero de la ciencia ficción, tanto en libros, películas y series  donde la imaginación no supera hoy día por tanta diferencia a la realidad. El cosmonauta Serguei Avdeyev tiene el record de viaje al futuro. Al estar 748 días en órbita fue lanzado al porvenir 0.02 segundos.


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